:: Fundação Joaquim Nabuco-MEC

Lúcia Gaspar
Bibliotecaria de Joaquim Nabuco Foundation
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Mientras se habla de quilombos, uno pronto piensa en el Quilombo Palmares, un lugar aislado donde vivían esclavos fugitivos y su héroe, Zumbi, el esclavo brasileño más famoso. ¿Y qué son los quilombolas? Los quilombolas son los habitantes actuales de comunidades rurales negras hechas por los descendientes de esclavos afroamericanos, que vivían, en su mayoría, de la agricultura de subsistencia en tierras donadas, compradas u ocupadas durante mucho tiempo.

Son grupos sociales cuya identidad étnica, es decir, su ascendencia común, sus formas de organización política y social, sus elementos lingüísticos, religiosos y culturales, los diferencian del resto de la sociedad. La identidad étnica es un proceso de autoidentificación, que no puede resumirse por elementos materiales o características biológicas, como el color de la piel. Estas comunidades desarrollaron procesos de resistencia para mantener y reproducir una forma de vida que es característica de un lugar determinado.

No son necesariamente comunidades aisladas o formadas por un tipo de población homogénea. Las comunidades quilombolas fueron creadas a través de diferentes procesos, incluyendo, además de las fugas para ocupar tierras libres, herencias, donaciones, pagos por servicios prestados al Estado, compra o permanencia en tierras que fueron ocupadas y cultivadas en grandes propiedades.

Dependiendo de la zona geográfica donde se encuentren, también se les conoce como mocambos o tierras negras.

Hasta el día de hoy, no hay garantía sobre el número de comunidades quilombolas en Brasil, pero se estima que hay al menos tres mil en todo el territorio nacional, ubicadas en los estados de Amapá, Bahía, Ceará, Espírito Santo, Goiás, Maranhão, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Pernambuco, Paraná, Piauí, Río de Janeiro, Río Grande del Norte, Río Grande del Sur, Rondônia, Santa Catarina, São Paulo, Sergipe y Tocantins.

los estados brasileños con la mayor cantidad de comunidades de quilombola son Bahia, Maranhao, Minas Gerais y Pará.

Según datos oficiales de la Secretaría Especial de Políticas para la Promoción de la Igualdad Racial (Seppir) y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra), organismos encargados de la identificación, el reconocimiento, la delimitación, la demarcación y la propiedad de las tierras ocupadas por quilombolas, actualmente hay más de setecientas comunidades registradas oficialmente por la Fundación Palmares, del Ministerio de Cultura, y más de doscientos procesos de regularización de tierras en curso, en relación con más de trescientas comunidades ubicadas en 24 estados brasileños.

A partir de la Constitución Federal de 1988, debido a la movilización del movimiento negro en el País, la causa quilombola pasó a formar parte de las políticas públicas brasileñas. El artículo 68 de la Ley de Disposiciones Constitucionales Transitorias (ADCT) dice: A las personas que quedan de comunidades quilombolas, que están ocupando sus tierras, se les reconoce la propiedad definitiva, y el Estado debe otorgarles los títulos respectivos.

La Declaración de Durban, en Sudáfrica, redactada en la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, que tuvo lugar en 2001, reconoció que los afroamericanos son víctimas del racismo y la discriminación racial, planteando cuestiones relativas a los derechos de esta población en sus tierras ancestrales. La Declaración sirvió de base para la creación, en el Brasil, de la Policía Nacional para la Promoción de la Igualdad Racial, instituida por el Decreto 4886/2003, con políticas públicas orientadas a la igualdad racial y contra la discriminación étnica, entre las que figura el Programa Quilombola del Brasil, que apoya a las comunidades quilombolas mediante medidas para regularizar la propiedad de la tierra, la infraestructura y los servicios, el desarrollo económico y social, el control y la participación social.

El Decreto 4887/2003 otorgó a los quilombolas el derecho a la autoidentificación como único criterio para identificar a las comunidades, sobre la base del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece el derecho a la autoidentificación de los pueblos indígenas y tribales, regulando el procedimiento de regularización de la tierra: Las tierras ocupadas por personas que permanecen en las comunidades quilombolas son las utilizadas para garantizar su reproducción física, social, económica y cultural.

Los estudios realizados recientemente sobre la situación de las comunidades quilombolas señalan muchos problemas de infraestructura y calidad de vida, como viviendas precarias, construidas con paja o madera; falta de agua potable e instalaciones sanitarias inadecuadas; difícil acceso a las escuelas, construidas lejos de las casas de los estudiantes; ineficientes y pocos medios de transporte; falta de centros de salud en la mayoría de las comunidades, casi sin empleados, y a veces a muchos kilómetros de distancia. Además, hay otro problema importante: la discriminación en el trato de los habitantes de las comunidades quilombolas.

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